miércoles, 4 de noviembre de 2015

DÍA MUNDIAL DE LA ALIMENTACIÓN.

El pasado 16 de octubre se celebró el Día Mundial de la Alimentación. Hoy en día, a pesar de vivir en el siglo XXI, la población de muchos países continúa pasando hambre. Es por eso que el este día se ha reservado para la celebración de la alimentación, y así concienciarnos del hambre y de los problemas de alimentación que existen en el mundo.

Los problemas de desnutrición y de hambre están sobre todo presentes en los países y zonas en vía de desarrollo y subdesarrollados. Un claro ejemplo de esto, es que del 13'5% de la población mundial, dos tercios de la población asiática y un cuarto de la africana sufre desnutrición y/o hambre; 795 millones no tienen los suficientes recursos para llevar una alimentación saludable; y el 45% de niños menores de cinco años en el mundo fallecen por desnutrición.

Sin embargo, por otro lado, mientras que en países como Sierra Leona o Somalia se pasa hambre, nosotros, en el hemisferio norte, en el primer mundo, juzgamos los alimentos primero por su apariencia, sin pararnos a pensar si son comestibles o no, y desechamos gran cantidad de comida que se podría aprovechar aun sabiendo que muchas personas en el mundo harían lo que fuera por conseguirla. Por no hablar de la excentricidad de algunas de las dietas que se ponen de moda, basadas en ayunos y en no comer lo que realmente es sano. En contraposición, también son continuos los grandes festines, comilonas o consumo de alimentos insalubres ricos en grasa.

De algo podemos estar seguros, casi nada de lo que comemos es todo lo sano que debería ser. Diariamente se nos ofertan productos "light" bajo en sal, sin grasa, “ecológicos”, y se nos insta a seguir una dieta sana. A su vez, nos bombardean con sabrosos anuncios de hamburguesas, pizzas… comida basura, en general. Este mensaje contradictorio y además erróneo nos lleva a uno de los grandes problemas de nuestra sociedad, o más bien de la salud pública: los trastornos alimentarios. Estos predominan en las personas entre 12 y 35 años, que aparte de sufrir estas enfermedades (anorexia, bulimia…), a menudo se ven afectados por otras enfermedades tales como la desnutrición; una realidad un tanto parecida, aunque a su vez bastante distinta respecto a la que se sufre en zonas en vías de desarrollo.

No obstante, aunque sea lamentable, siempre acabamos olvidando las penurias que se producen en otros puntos del planeta, no tan alejados de lo que nosotros creemos. Así, cabe recordar que no estamos tan separados de estas zonas. Y es por esta razón por la que hemos guardado un día en nuestro calendario para tenerlo en mente y, pese a que sea únicamente durante veinticuatro horas, nos dignemos a pensar en otros que no tienen los suficientes recursos para seguir adelante.

Marta Jiménez Cámara y José Antonio Fernández Martínez, 2º BACH-A.


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